Preboda

¿Nervios ante la cámara? Por qué una sesión preboda en Asturias es vuestra mejor inversión

A casi nadie le gusta que le apunten con un objetivo. Es normal. La mayoría de las parejas que me escriben me dicen lo mismo: "Jaime, es que no sabemos posar" o "Nos da muchísima vergüenza".

Precisamente por eso, la preboda no es solo una sesión de fotos bonita; es el "ensayo general" que hará que el día de vuestra boda estéis relajados y disfrutando de verdad. Aquí os cuento por qué la considero imprescindible:

1. Perder el miedo (de una vez por todas)

La preboda sirve para romper el hielo. Al cabo de quince minutos os daréis cuenta de que no muerdo y de que mi estilo no va de posados forzados, sino de capturar cómo os miráis y cómo os reís. El día de la boda, cuando llegue a vuestra casa, ya no seré un "fotógrafo extraño", sino alguien en quien confiáis.

2. Conocernos de verdad

Como fotógrafo en Asturias, me gusta saber qué os hace reír o qué perfil os gusta más. Ese rato paseando por Gijón o por cualquier rincón de nuestra costa nos sirve para charlar sobre los detalles de la boda mientras hacemos fotos naturales. Esa complicidad se nota luego en el resultado final.

3. El escenario perfecto: Asturias

La preboda nos permite elegir ese lugar especial que quizá el día de la boda pilla lejos: esa playa de Llanes, un rincón de los Picos de Europa o un paseo por Cimadevilla. Es el momento de tener fotos profesionales en ropa de calle, en un entorno que signifique algo para vosotros.

4. Fotos con utilidad real

Muchos novios usan estas fotos para:

  • El diseño de las invitaciones.

  • El libro de firmas del día B.

  • Decorar los rincones del banquete con momentos más informales.

Consejo de Jaime: Olvidaos de la cámara. Venid a dar un paseo, a tomar un culín de sidra y a disfrutar del paisaje. Yo me encargo del resto.

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